{"id":187,"date":"2025-01-28T19:02:33","date_gmt":"2025-01-28T19:02:33","guid":{"rendered":"https:\/\/fundaciontehuelche.com.ar\/web\/?page_id=187"},"modified":"2025-01-28T19:12:11","modified_gmt":"2025-01-28T19:12:11","slug":"estres-postraumatico","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/fundaciontehuelche.com.ar\/web\/estres-postraumatico\/","title":{"rendered":"Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Fuente: Diario P\u00e1gina 12, Buenos Aires, Argentina.&nbsp;<\/strong><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\">www.pagina12.com.ar<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El psicoanalista Hugo Pisanelli y la psic\u00f3loga social Ana Quiroga analizan en esta nota si el concepto de \u00abestr\u00e9s postraum\u00e1tico\u00bb puede aplicarse a una sociedad entera cuando, como la argentina, lo p\u00fablico se infiltr\u00f3 de una manera in\u00e9dita en la subjetividad de cada individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por&nbsp;<strong>Sonia Santoro<\/strong><br>Se dice que a los pa\u00edses latinoamericanos les pasa lo mismo que a una mujer golpeada, que llega a padecer estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Y esto, a nivel social, se traduce en una falta de energ\u00eda colectiva y en la desarticulaci\u00f3n del tejido social. El \u00faltimo a\u00f1o, la Argentina golpe\u00f3 cada vez m\u00e1s duro a sus habitantes, los dej\u00f3 sin los derechos b\u00e1sicos a comer, a tener asistencia sanitaria, a tener un trabajo, a conservar sus ahorros, entre otras cosas.<br>\u00bfSe puede pensar que la sociedad est\u00e1 padeciendo estr\u00e9s postraum\u00e1tico? \u00bfEs v\u00e1lido aplicar criterios m\u00e9dicos o psicol\u00f3gicos para an\u00e1lisis sociales? Un psicoanalista y una psic\u00f3loga social, desde lugares bien distintos, llegan a conclusiones parecidas. Con esp\u00edritu pedag\u00f3gico Hugo Pisanelli, director de Psic\u00f3logos y Psiquiatras de Buenos Aires, explica que traumatismo es b\u00e1sicamente \u00abalgo que excede las posibilidades de soluci\u00f3n de un sujeto\u00bb y que estr\u00e9s patol\u00f3gico es cuando el estado de alerta con que \u00abel organismo reacciona frente a algo\u00bb se mantiene en el tiempo.<br>Pero ya el propio Freud, advierte Pisanelli, complica el concepto cuando se da cuenta de que \u00abesa cuesti\u00f3n traum\u00e1tica a veces no acontec\u00eda. El sujeto fantaseaba o cre\u00eda que hab\u00eda ocurrido. Y eso le provocaba un trauma. Es m\u00e1s, en las definiciones de psiquiatr\u00eda actual, no solamente se habla de los estados en los que quedan los sujetos despu\u00e9s de un accidente, algo violento social o personal, sino de haberlo escuchado o de haberlo visto\u00bb. Pensar en la cantidad de horas de televisi\u00f3n o radio sobre el tema \u00abcrisis\u00bb que hemos consumido durante todo este a\u00f1o, asusta.<br>-\u00bfSe puede pensar que nuestra sociedad sufre estr\u00e9s postraum\u00e1tico?<br>-Freud y Lacan nos habilitan. Perfectamente se podr\u00eda decir que la Argentina es una sociedad que tiene estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Es m\u00e1s, culturalmente las enfermedades van cambiando y se van transmitiendo las formas de elaboraci\u00f3n de determinadas formas, usos, costumbres. En las sociedades guerreras los juegos de los chicos ten\u00edan que ver con batallas; en las sociedades m\u00e1s evolucionadas, con la escritura, con el ingenio. Esto puede servir para elaborar cuestiones que la cultura padece, que es lo que usted estaba diciendo. Por ejemplo, hay un juego ahora en las escuelas que se llama \u00abEl abecedario\u00bb. En un colegio en Gar\u00edn los chicos tienen el dorso de las manos lastimadas. Mientras uno le va diciendo el abecedario y el que tiene la mano puesta tiene que decir nombres que empiecen con esa letra, el otro le va ara\u00f1ando la mano con la u\u00f1a hasta que termine el abecedario. Eso termina en una lastimadura sangrante, o bien se retira la mano y se pierde. Gana el que aguanta m\u00e1s, dice el juego. Est\u00e1n elaborando con el juego algo que los viene presionando a ellos y a sus padres, porque la directora dice que el 80 por ciento de los padres est\u00e1 desocupado. Los chicos tratan de elaborar con este juego el dolor, aunque sea f\u00edsico, que pueden llegar a sufrir siendo desocupados, siendo gente que no tiene para comer. Ana Quiroga, directora de la Primera Escuela Privada de Psicolog\u00eda Social Enrique Pichon Rivi\u00e8re, prefiere usar otras categor\u00edas de an\u00e1lisis. Parte de la relaci\u00f3n del sujeto con el orden sociohist\u00f3rico. Ampliando el punto de vista, habla de los rasgos del modelo conocido como globalizaci\u00f3n o nuevo orden mundial a partir de la d\u00e9cada del 90. \u00abYa la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en el &#8217;94 o &#8217;95 hizo llegar a las maestr\u00edas de salud mental un informe que dec\u00eda que este nuevo orden, por las caracter\u00edsticas subjetivas que generaba, pod\u00eda ser definido como una cat\u00e1strofe epidemiol\u00f3gica\u00bb, comenta. \u00bfEn qu\u00e9 sentido? \u00abEn que hay un crescendo formidable de la depresi\u00f3n, posiblemente la patolog\u00eda dominante y que va a seguir si\u00e9ndolo; otro fen\u00f3meno generador de muchas patolog\u00edas f\u00edsicas y mentales es el proceso de sobreadaptaci\u00f3n. La persona sobreadaptada tiende a dar una respuesta pero m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas a las exigencias del medio. Tiene un terror que llamamos &#8216;terror de inexistencia&#8217; por desinserci\u00f3n social, tiene p\u00e1nico (el otro gran s\u00edndrome de la \u00e9poca) de no poder, de quedar afuera, de caer infinitamente. Esto se relaciona, por ejemplo, con la reorganizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, con la precarizaci\u00f3n laboral, con la imposibilidad de la reinserci\u00f3n, y con lo que se defini\u00f3 como un destino irreversible.\u00bb<br>Puntualmente, concede, los argentinos hemos padecido algunos hechos hist\u00f3ricos que han sido traum\u00e1ticos y que tuvieron \u00abun efecto de mucho da\u00f1o psicol\u00f3gico\u00bb: el enlazamiento de la dictadura con la ilusi\u00f3n y la desilusi\u00f3n en el per\u00edodo de la democracia; la hiperinflaci\u00f3n y la anomia. \u00abCuando se produjeron los saqueos en el &#8217;89 empez\u00f3 a correr un discurso de &#8216;los otros vienen&#8217;, aparec\u00eda una peligrosidad del otro que dej\u00f3 sus marcas, m\u00e1s otras cuestiones de efectos de la crisis: la aceleraci\u00f3n de los sucesos, la p\u00e9rdida de las nociones de tiempo y espacio, la ruptura de la cotidianidad&#8230; todas esas situaciones las estamos viviendo hoy.\u00bb<br>Seg\u00fan Pisanelli, no s\u00f3lo se ve que la sociedad padece estr\u00e9s postraum\u00e1tico en \u00ablo que es m\u00e1s llamativo del estr\u00e9s, la ansiedad\u00bb: la gente est\u00e1 muy ansiosa, tiene trastornos de sue\u00f1o, tiene m\u00e1s problemas card\u00edacos m\u00e1s que antes, problemas respiratorios. Sino tambi\u00e9n en las manifestaciones sociales de \u00abretraimiento o de violencia masiva\u00bb. Desde este punto de vista, los escraches a los bancos, por ejemplo, son una forma de \u00abdescarga social\u00bb.<br>En su experiencia de trabajo con organizaciones de desocupados, Quiroga llega a una conclusi\u00f3n similar. Empez\u00f3 a ver, sobre todo en el \u00faltimo a\u00f1o, que la gente empezaba a tener \u00abun posicionamiento cr\u00edtico ante las instituciones: la gente no acepta\u00bb. Quiroga ve el proceso de empobrecimiento la Argentina como una situaci\u00f3n l\u00edmite que moviliz\u00f3 a la gente a luchar por lo que le correspond\u00eda y a reposicionarse ante las instituciones. Y \u00abluchar por el propio derecho es sano\u00bb, dice. \u00bfA d\u00f3nde remitirse para lograr la cura de la sociedad? Pisanelli (que aclara los m\u00faltiples aspectos a analizar) se detiene en evaluar el \u00abcorrimiento de la figura paterna\u00bb. \u00abLa familia como c\u00e9lula de la estructura social tambi\u00e9n est\u00e1 afectada porque la funci\u00f3n paterna no funciona. La funci\u00f3n paterna es la de la legalidad, lo que se debe hacer y lo que no. En el psicoan\u00e1lisis parte de la ley del incesto pero esto se hace extensivo a todas las leyes de la humanidad: no matar, no robar, no violar&#8230; Esa funci\u00f3n fue delegada en el Estado, que en alg\u00fan momento se hizo cargo de esto y despu\u00e9s empez\u00f3 a tener corrupci\u00f3n interna y dej\u00f3 de hacerse cargo. Obviamente, una estructura infectada de corrupci\u00f3n no puede hacerse cargo de algo que tiene que ver con la legalidad\u00bb, dice. Si hay algo viejo en Argentina es la corrupci\u00f3n. \u00abEl olvido es una de las cosas que hace que nosotros terminemos repitiendo como naci\u00f3n muchas cosas que no son nuevas. Habl\u00e1bamos de la corrupci\u00f3n de la carne en los a\u00f1os 30, esto no es nuevo. Ahora, est\u00e1 mucho m\u00e1s generalizado y las consecuencias sociales son m\u00e1s graves\u00bb, dice. Si bien Quiroga no niega el padecimiento que est\u00e1 viviendo la sociedad, pone el acento en sus posibilidades de gestar, individual y socialmente, salud. Cuando la gente empez\u00f3 a pensar que las cosas pod\u00edan cambiar, dice, fue recomponiendo el tejido social que \u00abestaba particularmente destruido desde fines de la d\u00e9cada de los &#8217;80, cuando triunfa el modelo\u00bb. \u00abEl modelo globalizador -plantea- tiene la paradoja de que necesita de la fragmentaci\u00f3n subjetiva y de la fragmentaci\u00f3n social porque exalta el individualismo, el logro personal, etc. etc. Todos los proyectos solidarios que implican tener en cuenta al otro caen. Y eso es muy registrable en rasgos subjetivos. Esa ruptura del tejido social no afirma al individuo, parad\u00f3jicamente, sino que lo hace m\u00e1s vulnerable. Porque nosotros los seres humanos necesitamos, como una necesidad ps\u00edquica primordial, la pertenencia y el sost\u00e9n. Cuando la pertenencia y el sost\u00e9n en el otro, en los v\u00ednculos, en las instituciones, en los grupos se va debilitando, desapareciendo, vamos quedando aislados (es interesante que aparecieron patolog\u00edas del aislamiento en esos primeros a\u00f1os de los &#8217;90). Entonces, aparece un sentimiento de vulnerabilidad extrema que hace que uno sea particularmente susceptible, mucho temor a la confrontaci\u00f3n y a la diferencia. Hay una fantas\u00eda de destrucci\u00f3n propia o del otro en la confrontaci\u00f3n. Lo que se va produciendo es un encierro en el propio mundo.\u00bb<br>-\u00bfSe puede generalizar? Tambi\u00e9n hay una parte de la sociedad que se aisl\u00f3 m\u00e1s desde el estallido del a\u00f1o pasado.<br>-S\u00ed, hay una parte que sigue aislada. Lo que no podemos decir es que haya una parte de la sociedad que no est\u00e9 sensibilizada. El cambio en el plano de la organizaci\u00f3n social se empez\u00f3 a ver cuando los m\u00e1s golpeados del modelo se empezaron a dar cuenta que ten\u00edan que articularse con otros para poder subsistir, cuando empezaron los piquetes, cuando se mueve Cutral-Co, Mosconi, Jujuy, esas ciudades que han quedado devastadas por la reorganizaci\u00f3n laboral, y subsumidas en la miseria. Y empiezan a darse cuenta que si se articulan en un grupo empiezan a adquirir un poder que no ten\u00edan hasta ese momento. Y empieza esta idea de sujeto grupal o social, se sostiene en ese sector social de pertenencia y as\u00ed tiene una mayor fortaleza del yo, que era eso tan deteriorado.<br>Por eso, Quiroga dice que cree que \u00aben este momento que parecemos estar tan locos y que seguramente en muchos aspectos lo estamos, tan desorganizados y tan desestructurados, por lo menos tenemos una convicci\u00f3n de que estas cosas no pueden seguir as\u00ed. Hoy est\u00e1 puesto en cuesti\u00f3n el orden social y esto puede ser el inicio de un cambio social, yo no te digo que va a ser, puede ser. Ya ha habido cambios en lo social que son cualitativos. \u00bfAd\u00f3nde va esto? Si lo supiera&#8230;\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Diario P\u00e1gina 12, Buenos Aires, Argentina.&nbsp;www.pagina12.com.ar El psicoanalista Hugo Pisanelli y la psic\u00f3loga social Ana Quiroga analizan en esta nota si el concepto de \u00abestr\u00e9s postraum\u00e1tico\u00bb puede aplicarse a una sociedad entera cuando, como la argentina, lo p\u00fablico se infiltr\u00f3 de una manera in\u00e9dita en la subjetividad de cada individuo. 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