{"id":192,"date":"2025-01-28T19:06:19","date_gmt":"2025-01-28T19:06:19","guid":{"rendered":"https:\/\/fundaciontehuelche.com.ar\/web\/?page_id=192"},"modified":"2025-01-28T19:11:44","modified_gmt":"2025-01-28T19:11:44","slug":"del-silencio-del-observador-a-la-observacion-del-silencio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/fundaciontehuelche.com.ar\/web\/del-silencio-del-observador-a-la-observacion-del-silencio\/","title":{"rendered":"Del silencio del observador a la observaci\u00f3n del silencio"},"content":{"rendered":"\n<p>Autor:&nbsp;<strong>Jorge O. Larroca Ghan<\/strong><br>Pr\u00edamo 1624 \/ Tel.60.60.29 \/ Montevideo-Uruguay<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><br>Un d\u00eda mont\u00e9 a caballo<br>y en la selva me met\u00ed<br>y sent\u00ed que un gran silencio<br>crec\u00eda dentro de m\u00ed.<br><strong>A. Yupanqui<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>UNO<\/strong><br>El presente trabajo surge como resultado de las inquietudes que se me presentaron durante mi pr\u00e1ctica como parte de un Equipo de Coordinaci\u00f3n de un grupo que cursaba su Segundo A\u00f1o de Formaci\u00f3n en T.A.I.G.O. (Montevideo-Uruguay).<br>El tema se me recort\u00f3, en primer lugar, por la distinci\u00f3n que los integrantes del grupo observado por m\u00ed hacen con referencia al silencio como significante. En segundo lugar, porque el silencio que me impone el dispositivo institucional para el desempe\u00f1o del rol que se me adjudic\u00f3, me posibilit\u00f3 confirmar cuanta validez ten\u00eda y tiene aquella distinci\u00f3n, ya que, en un mismo proceso los diferentes significados no agotaban ese mismo significante que nombramos y escuchamos como silencio del observador y del grupo.<br>Un momento especial, y al cual prestar\u00e9 la mayor atenci\u00f3n en el trabajo, tiene que ver con aquel en que la Instituci\u00f3n marca, para Segundo A\u00f1o, la fecha para la entrega del segundo trabajo de ese a\u00f1o. Dicho trabajo debe ser realizado en pareja, lo que pone en juego en el grupo, un mecanismo muy significativo en la vida de cualquier persona: la elecci\u00f3n de pareja.<br>La hip\u00f3tesis que postulo refiere a que cuando la Instituci\u00f3n da a conocer fecha para ese segundo trabajo, poco tiempo despu\u00e9s de la entrega del primero (un trabajo de todo el grupo), opera a modo de tercero que oficia produciendo un corte que rompe la ilusi\u00f3n de unidad grupal que, de alguna manera, remite a aquella primigenia unidad madre-hijo, recortando a cada integrante en su ser \u00fanico (distinto), dej\u00e1ndolo solo frente a la posibilidad de elegir &#8211; ser (no ser) elegido.<br>Se dramatiza en ese momento la vieja herida narcisista que da origen al sujeto ps\u00edquico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DOS<\/strong><br>En la Roma imperial, los sculkatores (soldados de infanter\u00eda que se internaban en territorio enemigo en tarea de espionaje) ten\u00edan como tarea escuchar prestando atenci\u00f3n a los ruidos y a las voces tratando de entender para luego reportar. Escuchar entonces no se limita a registrar y aprehender sonidos, supone vigilancia y atenci\u00f3n centrada en aquello cuya significaci\u00f3n se busca conocer. Si tenemos en cuenta que el instrumento de trabajo somos nosotros mismos, se podr\u00eda afirmar que no hay tecnolog\u00eda mediadora. De tal modo, la escucha se nos representa como una capacidad de resonancia interna: un punto percibido del campo que resuena dentro de nuestro mundo interno. Ello acciona positiva o negativamente. Positivamente pues me remite a mi propia historia y negativamente pues me puede impedir el descentramiento necesario para analizar. Si yo traduzco cuando escucho lo que el otro dice, si tomo partido, pierdo mi actitud anal\u00edtica. En tanto yo me identifico con lo que el otro dice o hace, debo producir un descentramiento interno y escuchar al otro desde otro lugar. Necesito descentrarme de mis propias necesidades y deseo, de lo contrario, mi propia condici\u00f3n deseante me impedir\u00eda analizar la del otro.<br>De tal manera, la escucha es una actividad que no solamente se apoya en el oir lo dicho, sino tambi\u00e9n sobre la disposici\u00f3n del oyente para acoger lo dicho.<br>\u00bfQu\u00e9 escuchamos? Voces; voces que despu\u00e9s discriminamos, y la voz siempre est\u00e1 unida a la significaci\u00f3n, de lo contrario escuchamos ruidos.<br>Dos ser\u00edan entonces los constituyentes b\u00e1sicos de la escucha: las voces y el silencio. Referirse a voces supone distinguirlas de su car\u00e1cter f\u00edsico que es el sonido. Emitir voces supone, en tanto fen\u00f3meno comunicativo, la sujeci\u00f3n de la persona a determinadas reglas. La voz establece una continuidad entre el que emite y el que escucha, pero solamente aparece en el v\u00ednculo, de lo contrario aparece el sonido. La voz es un componente del encuentro humano y escuchar es estar a disposici\u00f3n y hacer saber a quien ha hablado que su decir es significativo. Decir es exponer develando lo velado por intermedio de la palabra, callar es inmudecer, reservar y omitir, es ocultar. Pero callar no es guardar silencio, el silencio se define por referencia a la escucha como algo que se hace, una actividad destinada a dar cabida al habla del otro y de tal modo, que yo me voy haciendo con el otro a medida que lo voy escuchando.<br>El estar en silencio define una actitud, es uno quien se silencia, al punto que el silencio puede conferir identidad al sujeto: el que est\u00e1 silencioso, el que est\u00e1 callado, el que no habla, el que es callado. Silenciar es callar algo, dejar algo sin decir, guardar silencio sobre algo concreto. El que guarda silencio es alguien que calla algo que no quiere, no puede o no debe decir.<br>Pero silenciar tambi\u00e9n puede ser el resultado de un proceso impositivo tras el cual al sujeto no le es posible otra opci\u00f3n que la de estar callado. No tiene id\u00e9ntica significaci\u00f3n callar por no hablar que callar para dejar hablar.<br>De la singular significaci\u00f3n del silencio s\u00f3lo sabe el que calla, pero aquel ante el cual se silencia que no la conoce, se ve obligado para conocerla a barajar una pluralidad de significaciones, ya que cuando escuchamos no s\u00f3lo escuchamos las voces, tambi\u00e9n escuchamos los silencios.<br>\u00bfQu\u00e9 queremos decir con nuestro silencio? \u00bfC\u00f3mo usamos de nuestro silencio? \u00bfQu\u00e9 quiere decir con su silencio el que calla ante m\u00ed? &#8211;<br>\u00abEste silencio empieza a ser distinto\u00bb. &#8211; \u00abMe preocupa m\u00e1s este silencio que el otro\u00bb. &#8211; \u00abYo me siento m\u00e1s c\u00f3modo con los silencios este a\u00f1o que el a\u00f1o pasado\u00bb. &#8211; \u00abNo nos vamos a conocer en el silencio\u00bb. &#8211; \u00abEl silencio es distinto cuando no hay nada que decir\u00bb. &#8211; \u00abEn silencio no s\u00e9 c\u00f3mo vamos a conformar el grupo\u00bb. &#8211; \u00abLa experiencia del silencio culturalmente nos puede llegar a producir diferentes sensaciones\u00bb. &#8211; \u00abEl silencio debe tener que ver con &#8230;\u00bb<br>El silencio que nombramos no se nos muestra, exige, a trav\u00e9s del nombre, evocarlo, hacerlo presente. \u00abSilencio es el nombre que damos a algo que no aparece, a la no aparici\u00f3n o desaparici\u00f3n&#8230; viniendo as\u00ed a ser la met\u00e1fora de lo inefable o inexpresable\u00bb. Se utiliza el t\u00e9rmino silencio para designar sin duda algo que carece de t\u00e9rmino propio, que es de suyo indecible y cuyo sentido se pretende vislumbrar pero jam\u00e1s poseer.<br>Le Guern afirma en su trabajo que existe una diferencia esencial entre aquella met\u00e1fora en la que los dos sentidos o referencias conectados est\u00e1n a nuestro alcance (como por ejemplo cuando decimos \u00abcoraz\u00f3n de piedra\u00bb) y la met\u00e1fora que utiliza el nombre de algo f\u00e1cilmente distinguible (el silencio) para apuntar, m\u00e1s que designar a algo que desborda el lenguaje diciendo lo indecible.<br>Pero plantear el problema del silencio como signo equivale a considerarlo como algo dotado de sentido, por lo tanto, portador de esta estructura que relaciona significante y significado.<br>En la estructura s\u00edgnica, el significante se distingue del significado por la presencia emp\u00edrica del primero y la ausencia del segundo. Por eso, el significante induce a pensar en una univocidad correlativa del significado que no existe. Los signos remiten a otros signos y \u00e9stos a otros en un proceso y movimiento indefinido donde triunfa la circularidad y autosuficiencia de los significantes, sin alcanzarse nunca un significado m\u00e1s all\u00e1 de ellos. Sin embargo, en realidad es insostenible pretender que los significantes ling\u00fc\u00edsticos no remiten a nada fuera de ellos mismos. En una afirmaci\u00f3n de estas caracter\u00edsticas se basa J. Lacan para fundamentar que hay que doblar la barra que separa significante y significado. Siguiendo a este autor, podemos decir que cada vez que queremos explicar con palabras el significado que da sentido a un significante, lo que hacemos es crear un nuevo significante que, autom\u00e1ticamente, encierra un nuevo significado que puede ser expresado, a su vez, en nuevos t\u00e9rminos, y as\u00ed indefinidamente.<br>Eso mostrar\u00eda el deseo meton\u00edmico seg\u00fan el cual el significado nunca se deja apresar totalmente. Quiz\u00e1s se podr\u00eda afirmar que es el deseo, la pulsi\u00f3n, lo que est\u00e1 en el acto de lenguaje, si bien uno y otra son propiamente inpronunciables.<br>Cuando el deseo llega a formularse en la demanda o petici\u00f3n, cuando, al decir de Lacan, ha ingresado en los desfiladeros de la palabra, se ha convertido ya en sentimiento, en consciencia del deseo. Es entonces cuando el sujeto pulsional llega a expresar \u00abte deseo\u00bb. Pero todos sabemos de la generalizada represi\u00f3n del deseo, la censura y prohibici\u00f3n de que llegue a formularse. En los silencios que interrumpen y obstruyen el libre fluir de las asociaciones en el discurso individual y en el grupal est\u00e1, como se\u00f1al inconfundible la represi\u00f3n.<br>El deseo es lo reprimido, es algo que debe ser callado. Nuestro deseo es demasiado personal como para poder ser dicho, incluso para pod\u00e9rselo decir a aquel o aquella que es el objeto de nuestro deseo. Al \u00aboscuro objeto de deseo\u00bb corresponde, en consecuencia, la oscuridad en la enunciaci\u00f3n, corresponde el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TRES<\/strong><br>Cuando un grupo acciona en un campo, el lenguaje que emplea genera una red. Esa red se conforma discursivamente: son los significantes que se le imponen a la estructura de tal manera que nos dejan decir unas cosas y callar otras, escuchar unas y no escuchar otras. Sobre este punto, R.Kaes ha intentado hacer avanzar el an\u00e1lisis proponiendo el concepto de \u00abcadena asociativa grupal\u00bb que define como el \u00ablibre curso de los acontecimientos del decir y del no decir\u00bb. Varios son los elementos que operan en la organizaci\u00f3n de la cadena significante que se teje entre los integrantes de un grupo. Discurso de varias voces que una teor\u00eda de la \u00abpolifon\u00eda del discurso\u00bb podr\u00eda permitir abordar. La situaci\u00f3n de grupo, dice Ka\u00ebs, no s\u00f3lo produce en el grupo una pluralidad de discursos, sino que se manifiesta en una \u00abinterdiscursividad\u00bb.<br>El entrecruzamiento de los discursos individuales forma puntos nodales, no s\u00f3lo como una cadena, sino tambi\u00e9n como una trama, una red, un tejido asociativo. \u00abEsto significa que no se trata solamente de una cadena significante sino de un conjunto semi\u00f3tico amplio y compuesto en el cual se entretejen palabras, miradas, lugares, m\u00edmicas, gestos&#8230;&#8230;. conformando el grupo un espacio polis\u00e9mico\u00bb.<br>\u00abEse agujero ah\u00ed\u00bb &#8211; \u00abEsto es desolador\u00bb &#8211; \u00ab\u00bfNos cerramos?\u00bb &#8211; \u00abTodo el redondelito\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abLleg\u00f3 la hora de la elecci\u00f3n de la pareja\u00bb &#8211; \u00ab\u00a1Qu\u00e9 pronto!\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abMe hab\u00eda olvidado que hab\u00eda un trabajo de a dos &#8230; viene ahora la etapa m\u00e1s dura: seleccionar y tener que vivir el ser seleccionado\u00bb &#8211; \u00abEl pecho bueno\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abEl pecho malo\u00bb &#8211; \u00abOtra etapa se nos impone\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abCreo que es separar\u00bb &#8211; \u00abEs dos\u00bb<br>&#8211; \u00abPienso en tratar de hacerlo con alguien que tenga los mismos intereses que yo\u00bb &#8211; \u00abCada uno va a elegir al otro en funci\u00f3n de empat\u00eda, de piel\u00bb<br>SILENCIO<br>Desde la Coordinaci\u00f3n se se\u00f1ala que \u00abelegirse implica lesionar(se)\u00bb.<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abMe gustar\u00eda que me eligieran\u00bb &#8211; \u00abSi yo elijo y el otro no quiere&#8230;..\u00bb &#8211; \u00abJusto ahora que estamos tan bien\u00bb &#8211; \u00abSiempre pens\u00e9 que iba a ser muy dif\u00edcil este momento\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00ab\u00bfPorqu\u00e9 no nos sentimos libres para elegir?\u00bb &#8211; \u00abTen\u00eda entendido que pod\u00edan ser parejas de a tres\u00bb &#8211; \u00abCuando me enamor\u00e9 no le ped\u00ed permiso a mi mam\u00e1\u00bb<br>&#8211; \u00abPecho bueno, pecho malo\u00bb &#8211; \u00abEst\u00e1 la posibilidad de que otro deseara\u00bb &#8211; \u00abLo libidinoso\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abNos quedamos pensando todos callados\u00bb<br>SILENCIO<br>&#8211; \u00abAh\u00ed est\u00e1 el obst\u00e1culo\u00bb &#8211; \u00abEn el lenguaje\u00bb<br>SILENCIO<br>\u00bfQu\u00e9 puede explicar el car\u00e1cter depresivo que parece sugerir esta cadena asociativa producida por el grupo? La hip\u00f3tesis que formulo alude al impacto emocional que produce en el grupo el conocimiento de que la Instituci\u00f3n marc\u00f3 la fecha para la entrega del trabajo en pareja. En primer lugar, la Instituci\u00f3n a trav\u00e9s de la palabra introduce la ley, una ley que establece la necesidad de diferenciarse y lo hace en un momento en que en el grupo predomina la ilusi\u00f3n grupal. La ilusi\u00f3n grupal tiende a la fusi\u00f3n dentro del campo grupal y cualquier diferencia que aparece es anulada. \u00abJusto ahora que estamos tan bien\u00bb, dice el grupo, poniendo de manifiesto la finalidad de la ilusi\u00f3n: evitar que el yo de los integrantes se ve amenazado.<br>Pero el tiempo de la ilusi\u00f3n debe ser abolido, para que aparezcan las diferencias. Permanecer en la ilusi\u00f3n de igualdad es quedarse en la ilusi\u00f3n de que dos es uno, ya que no hay lugar para dos, como ellos dicen.<br>Pero la palabra de la Instituci\u00f3n no s\u00f3lo quiebra la ilusi\u00f3n grupal, tambi\u00e9n pone en marcha el mecanismo necesario para la elecci\u00f3n de pareja, para lo cual \u00ablleg;_ hora\u00bb.<br>Cuando el ni\u00f1o en la relaci\u00f3n con su madre percibe que \u00e9l no es todo para ella, pues la madre desea otras cosas, ingresa la funci\u00f3n paterna y se introduce en la castraci\u00f3n. El padre, como representante de la ley debe efectuar un corte en aquella uni\u00f3n, debe marcar l\u00edmites, pues este v\u00ednculo est\u00e1 reglado. En la elecci\u00f3n de pareja se pone en juego, a mi juicio, el mismo mecanismo que en la elecci\u00f3n de objeto amoroso. Dicho mecanismo tiene que ver con una modalidad de identificaci\u00f3n del tipo de la identificaci\u00f3n por substituci\u00f3n (identificaci\u00f3n secundaria). Se trata de una forma que tiene que ver con un objeto anteriormente perdido, que opera por desplazamiento y que est\u00e1 sexualmente catectizado. Es la identificaci\u00f3n con el padre, con la funci\u00f3n paterna la que genera este mecanismo y el deseo que lo motoriza es el de ser como el otro. Pero el corte que produce la puesta en marcha de dicha funci\u00f3n impide la satisfacci\u00f3n.<br>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no nos sentimos libres para elegir?\u00bb, se pregunta el grupo, y la respuesta hay que escucharla en ese silencio grupal y al cual el grupo nombra para apuntar, m\u00e1s que designar a algo que lo desborda: \u00abNos quedamos todos callados\u00bb.<br>El grupo calla en su silencio su deseo, el deseo de que dos sea uno para evitar as\u00ed renunciar. Cuesta en ese momento de proceso grupal, poder aceptar que renunciar hace posible crear una identidad, que renunciar no es s\u00f3lo perder, es tambi\u00e9n crear algo nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1- ANZIEU, Didier &#8211; \u00abLa ilusi\u00f3n grupal\u00bb; en \u00abEl grupo y el Inconciente\u00bb. Biblioteca Nueva,Madrid,1978.<br>2- CASTILLA DEL PINO, Carlos &#8211; \u00abEl silencio\u00bb. Alianza Ed.,Madrid,1992.<br>3- DERRIDA, Jacques &#8211; \u00abLa voz y el fen\u00f3meno\u00bb Pre-Textos Valencia,1985<br>4- FREUD, Sigmund &#8211; \u00abIntroducci\u00f3n al narcisismo\u00bb en O.C. Tomo I &#8211; Biblioteca Nueva,Madrid,1948.<br>5- KA\u00cbS, Ren\u00e9 &#8211; \u00abEl tiempo en los grupos\u00bb Ficha de la Primera Escuela Privada de Psic. Social,Bs.As.,1985.<br>6- KA\u00cbS, Ren\u00e9 &#8211; \u00abLa cadena asociativa grupal\u00bb en Revista de la A.A.P.P.G. Tomo IX N\u00ba2,Bs.As.,1986.<br>7- KA\u00cbS, Ren\u00e9 &#8211; \u00abLa difracci\u00f3n de los grupos internos\u00bb en Revista Argentina de Psicodrama y T\u00e9cnicas Grupales,N\u00ba2 A\u00f1o 3,Bs.As.,1987.<br>8- LACAN, Jacques &#8211; \u00abLa instancia de la letra en el inconsciente\u00bb en Escritos I, Siglo XXI,M\u00e9xico,1979.<br>9- LAPOLLA, Beatriz &#8211; \u00abEl tiempo grupal\u00bb Clase dictada en T.A.I.G.O., junio 1990.<br>10- LE GUERN, Michel &#8211; \u00abLa met\u00e1fora y la metonimia\u00bb C\u00e1tedra,Madrid,1990.<br>11- RODRIGUEZ N., Joaqu\u00edn &#8211; \u00abIlusi\u00f3n grupal\u00bb Clase dictada en T.A.I.G.O. &#8211; julio 1990.<br>12- SAURI, Jorge &#8211; \u00abDe la mirada a la escucha\u00bb (Ficha mime\u00f3grafo S\/F)<br>13- SAURI, Jorge &#8211; \u00abPersona y Personalizaci\u00f3n\u00bb &#8211; Carlos Lohl\u00e9, Bs.As.,1989.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor:&nbsp;Jorge O. 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